Supervivientes de la Albera

La vaca de la Albera vive en casi total libertad y basa su alimentación en la vegetación de los bosques y prados que tiene a su alcance. Su población se concentra en el Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera, al nordeste del Alt Empordá. Formaron parte de ese paisaje durante siglos. Fueron citadas desde el año 1148 en un documento donde se otorgaban los derechos de pasto a los monjes de Vallbona.

Se trata de una raza fuerte y resistente, ágil y de pequeña estatura que le permite desplazarse por terrenos muy accidentados. Esto las hace muy útiles en la limpieza de bosques y, por ende, en la prevención de incendios.

Su aptitud cárnica no relevante las ha hecho una raza en franca regresión. La producción de terneros es muy pobre, una cría cada dos años. El censo actual alcanza poco más de 400 ejemplares, lo que las sitúa en peligro de extinción.

Desde el año 2012 en Gramona contamos con su inestimable contribución. Un pequeño rebaño se encarga de limpiar los bosques que rodean nuestras viñas, aportando vida y equilibrio a nuestras tierras. Con su presencia nos esforzamos por alcanzar uno de los 3 principios básicos de biodinámica: favorecer la interrelación de los reinos mineral, vegetal y animal.

Con la boñiga fresca de las vacas preñadas hacemos el preparado 500 y el María Thun. Estas heces se deja madurar en cuernos bajo tierra a unos 50 cm de profundidad.

Se utiliza para la activación de los microorganismos del suelo y estimula el crecimiento de las raíces principales y de las capilares, que favorecerán la absorción de minerales. También refuerza el proceso de formación de humus en la tierra. El preparado 500 se realiza y entierra durante el equinoccio de otoño y se deja madurar durante 6 meses, desenterrándose después del equinoccio de primavera. Se aplica directamente al suelo en todo el campo y para ello se disuelve en agua y se dinamiza.

Las acogimos en nuestras tierras en un programa de recuperación. Aquí se encuentran cómodas. 12 +1 terneros configuran el rebaño actual, todos nacidos en Gramona.

Estas supervivientes de la Albera, que ven peligrar su existencia, han hallado un nuevo aliado en el vino.

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